Reseña libro Autogol

Reseña libro Autogol

Reseña libro Autogol

Ricardo Silva Romero

La Navaja Suiza Editores

 

“Podemos abandonarlo todo menos las obsesiones”.

David Foenkinos

 

En pleno Mundial de fútbol y todo lo que eso conlleva (pasión desatada y contagiosa, negocio altamente lucrativo, esperanzas, risas, celebraciones, tragedias, etc, etc), la novela de Ricardo Silva Romero echa la vista atrás al mundial de Estados Unidos de 1994 y, concretamente en la icónica selección colombiana (Valderrama, Higuita, Asprilla…) quien fue a la cita como gran favorita y cayó a las primeras de cambio tras una calamitosa actuación ejemplificada en el autogol que el defensa central Andrés Escobar hizo en el partido contra la selección anfitriona, Estados Unidos (y todo lo que esto conllevaba con el conflicto latente entre ambas naciones a raíz del narcotráfico). Poco tiempo después de este luctuoso acontecimiento, Andrés Escobar fue vilmente asesinado en Medellín.

En torno a este sórdido hecho, Silva Romero vehicula la acción narrativa a través del locutor Pepe Calderón Tovar, corresponsal desplazado al Mundial que, tras ver en vivo y en directo el gol en propia puerta de Escobar se queda mudo. Tal suceso desencadena la ira acumulada del protagonista y la enfoca sobre la figura del propio Andrés Escobar llevándole a plantearse varias situaciones de punto y final. Siendo esta la parte principal de la acción, el autor a través del fútbol y sus numerosas ramificaciones, traza un notable fresco de la volcánica historia de la nación colombiana, donde la violencia de todo tipo atenazó a la sociedad durante muchos años y donde este trágico acontecimiento supuso una (nueva) sacudida a la conciencia del país. Silva Romero se esmera con acierto en narrar todo lo que rodeó a la concentración de la selección Colombia durante el mundial y lo mezcla con sabiduría con la historia personal del protagonista, un periodista de la vieja escuela que ve como su mundo se derrumba y ante eso se aferra a la impotencia y la rabia de tierra quemada.

Una narración pausada, trufada de anécdotas y saltos temporales perfectamente enlazados y sincronizados con la trama principal que fluye y atrapa gracias a la capacidad del autor por sumergirnos con precisión quirúrgica por los recovecos emocionales, tanto de los personajes protagónicos que, al fin y al cabo son los de su país y, citando a Arthur Miller: ” El paso del tiempo condena al olvido la memoria de un país. “

Redacción: Juan A. Ruiz-Valdepeñas

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