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Entrevista a The New Raemon

Entrevista a The New Raemon

Entrevista a The New Raemon

Ramón Rodríguez ha participado activamente en 22 discos desde sus inicios en Madee y sus diferentes colaboraciones con artistas de todo tipo y condición. Este viernes 9 de noviembre, sale a luz su nueva referencia “Una canción de cuna entre tempestades” como The New Raemon. Con motivo de sus próximos conciertos de presentación en Madrid (Jueves 8 de noviembre, Sala OchoyMedio) y Barcelona (Jueves 15 de noviembre, Sala Apolo) mantuvimos una charla con él sobre este disco de intima trazabilidad emocional.

1.Me gustaría saber cómo ha sido el camino de elaboración de este disco. Es decir, qué ha sucedido desde que te lo imaginaste hasta que finalmente ve la luz.

Es que yo no lo sé hasta que tengo cinco o seis canciones, no sé hacia dónde va. Hasta que no tenga un número de canciones que puedo secuenciar en un orden que me interese y se puedan combinar no sé el tono del disco. Entonces tengo que comenzar a hacer descartes, del tipo, vale estas canciones me gustan pero no funcionan bien junto con las otras, así que a partir de ahí se crea el álbum; una vez pasado lo que sería una especia de filtro como de “control de calidad”, todo resulta más fluido. Lo que cuesta más es conseguir agrupar esas cinco o seis canciones, un proceso en el que puedes estar entre tres y siete meses.

2.¿Cuál ha sido el impulso a la hora de crear esas cinco canciones seminales para el tono del disco?

No lo sé, porque la letra y la voz es lo último que hago. La música es lo que hago primero. Sí que tengo notas o títulos de canciones pero las voces las dejo para el final, una vez que la estructura musical ya está cerrada. Lo primero que quiero es la atmósfera de la canción y es precisamente ésta la que me lleva a la interpretación vocal y a la creación del relato.

3.¿Es un relato uniforme el creado para “Una canción de cuna entre tempestades”?

Nunca es así del todo, porque ya te digo que parte del subconsciente, pero sí que puedes crear cierta narrativa en el orden de las canciones, que la historia se pueda ir conectando. Lo que también hago es pensar el disco en la concepción antigua: cara A y cara B. Y en este disco está muy diferenciado. Te puedes escuchar las cinco primeras canciones que funcionan muy bien juntas, pero la cara B va por otros derroteros. El disco a partir de “Signos de vida en la lejanía” ya vira hacia otro lado, ya te esta avisando de que el disco se está terminando. El disco para mí es como un viaje, intento armar una secuencia en la que sea capaz de escucharlo como si no fuera yo el que lo hubiera hecho. Preguntándome a mí mismo sí me gustaría como oyente, o hasta cuándo capta mi atención, o cuándo pierdo el interés. En el caso de este disco podría haber sido muy distinto si hubiera descartados las caras b y hubiera utilizado otras, habrías sido bastante diferente, pero me interesaba ese juego de empezar un viaje que al final se va volviendo un poquito más turbio.

4.Un viaje que lo vas anunciando desde la primera canción.

Lo que pasa es que no lo hago de una forma consciente cuando lo estoy escribiendo, pero sí cuando estoy montando las piezas. Ese proceso si es más consciente.

5.En la canción “Wittgenstein” cantas lo siguiente: “Quiero quedarme en lo singular, esa es mi voluntad”. El método de lanzamiento de los diferentes singles de este disco y todo lo que me estás comentando me lleva hasta ese punto.

En realidad esa letra habla de los paseos que doy con mi hijo los dos solos por el barrio, por la montaña… entonces yo me meto en su mundo y por eso hago esta canción, enlazada con el título del disco, una canción de cuna en unos tiempos muy convulsos; se trata de la visión de un ser puro que no está intoxicado por la estructura del sistema, que ve lo que nosotros no vemos. Esa es la realidad de muchas otras canciones, como “Cíclope”, es el ver cómo está todo muy deshumanizado porque no nos fijamos en las cosas singulares que tenemos a nuestro alrededor. Al situarse en la perspectiva de ese niño que mira esos objetos cotidianos, lo que consigues es que te cuestiones la perfección de las cosas, porque a lo mejor la realidad es esa. El juego y el espejo donde pongo las letras del disco es un poco ese.

6.Y en este juego, ¿cuánto hay de ti y cuánto de personaje o alter ego?

Siempre la hay, en mi obra ha sido así siempre. Lo que pasa es que de un tiempo a esta parte he empezado a trabajar menos desde el “ombliguismo” como yo lo llamo. Es decir, analizar menos lo que a uno le pasa porque ya te conoces más y, pasar a fijarte más en lo que pasa en tu entorno y en cómo éste te afecta. Por eso la lírica ha virado un poco más hacia ahí, en mirar más hacia fuera donde el entorno o el paisaje es más importante. Antes le daba más relevancia al mundo interior. Una vez que tienes más claro cuál es tu identidad, cuáles son tus valores, que sabes cómo piensas y cómo funcionas, entonces empiezas a cuestionar otras cosas. Lo que me interesa del juego es no obviar las partes feas de la propia experiencia porque son importantísimas para que tú sigas adelante, porque la belleza también se puede encontrar en algo duro y terrible.

7.A raíz de lo que me estás contando, me gustaría preguntarte en qué momento te encuentras de tu evolución personal respecto a tu carrera musical.

Estoy ahora muy tranquilo, en el sentido que soy consciente que yo no soy novedad ya. Así que no tengo que demostrarme nada, ni demostrarla nada a nadie. Ya me parece válida la obra, porque soy consciente que ya la he trabajado y, trabajar la obra es muy duro, porque hay que defenderla según la visión que tú crees o tomar decisiones que en ocasiones no son las más practicas para continuar la historia, sino que dificultan que la historia continúe, pero al final ya estoy en una parte del camino donde, por ejemplo, ahora estoy en una multinacional, nunca había estado en un sello tan grande, pero es que estoy aquí porque han venido a buscarme por lo que yo hago. Te quieren a ti porque les interesas como autor. Pues vale, si puedo jugar a este juego porque sigo siendo yo mismo, es decir, puede seguir trabajando como yo quiero, componer y trabajar como deseo, de tal forma que sigo tomando las decisiones pero con la comodidad de formar parte de algo más grande que me hace tener una vida laboral un poquito más cómoda.

8.Ese bagaje que te ha llevado hasta aquí, ¿cómo lo clasificas a la hora de montar el show en directo?

Bueno, ahora tengo una cantidad de repertorio extenso que me permite tocar una hora y media o dos escogiéndolo muy bien. Puedo tocar de todo y, por ejemplo, dedicarle una primera media hora a la gente que quiere escuchar canciones de mi primera etapa, donde hay temas que hay que tocar sí o sí porque hay gente que viene al concierto a escuchar esas canciones. Ahora mismo con un repertorio de noventa y ocho canciones, puedo escoger las mejores para el directo, de tal forma que dediquemos un 40% del setlist a satisfacer esa necesidad y el 60% restante a tocar lo que te gusta mucho, o bueno, las que son más gustosas de tocar, que no significan que sean las mejores, sino que son aquellas que te dan más “gustito” a la hora de interpretarlas. Con este reparto, todo el mundo contento.


Redacción: Juan A. Ruiz-Valdepeñas