Reseña libro “Cómo comportarse en la multitud”

 

Reseña libro "Cómo comportarse en la multitud"

Reseña libro “Cómo comportarse en la multitud”

Camille Bordas

Malpaso

 

“¿Quién leería una novela que fuera sobre nosotros.”

Simone a Isidore en <<Cómo comportarse en la multitud>>

 

La familia siempre ha sido un tema recurrente en todas las artes y, en especial, la literatura. Son multitud los escritos que se nuclean en esta figura vertebradora en la historia de la humanidad. La novela de Bordas aborda este asunto tan universal desde la perspectiva de un preadolescente sito en un familia numerosa de estrato burgués compuesta por genios estudiosos en potencia, en una villa francesa cercana a París y en un tiempo bastante contemporáneo (así nos lo da a entender a través de las diferentes novedades tecnológicas o sociales que se introducen a modo de orientación cronológica). Hasta aquí el análisis de la capa más superficial de la misma, pero, una de las virtudes de este libro, además del muy conseguido dinamismo narrativo, son los diferentes estratos que se deshojan a cada instante del libro porque, éste, contiene tramos y tramos de información en cada una de las casi trescientas páginas que lo componen.

De lo que se podría traducir de un retrato costumbrista de una familia, Camille Bordas, traza con vigoroso ritmo de tintes sardónicos y en el fondo muy trágicos e incluso innovadores (el papel de Leonard es fundamental para entender el concepto novelístico) los avatares de estos hermanos, hermanas y padres sobre os cuales se ciernen una serie de catastróficas desdichas o hechos luctuosos que conducen a una profunda introspección pero que son narrados con una matiz de aparente ligereza (gracias a la visión de Isidore, ese joven confuso en plena edad del pavo) que le confiere amplios matices de humor (un tanto incómodo) que logran que el libro navegue con vigor por las procelosas aguas del mundo adulto, sus actos, consecuencias y derivadas. Un (duro) despertar a la vida el que aquí se narra, pero que gracias a una prosa acertada y nada complaciente (el retrato familiar es amable y sombrío a la vez) logra que respondamos afirmativamente a la pregunta que realiza Isidore a su profesor Féretro tras el visionado de Dogville: “No se podría tener todo -dije-, implicarse tanto intelectual como emocionalmente en la obra o en la película”.

 

Redacción: Juan A. Ruiz-Valdepeñas

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