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Los mayores jugadores de la literatura

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Los mayores jugadores de la literatura

El tema de los juegos de azar ha sido siempre uno de los más atractivos de la literatura. Ya sea por lo impredecible de sus resultados o por el interés que suscita ver el desarrollo personal de los jugadores, los lectores que han estado atrapados en estas historias son innumerables. Lo cierto es que esta temática ha estado presente en la literatura desde hace siglos, tal y como puede verse en libros como El Jugador, de Fiódor Dostoievski. Uno de sus puntos más destables de estas obras es el realismo con el que cuentan, y esto es gracias a que algunos de sus autores, como Ernest Hemingway o Charles Bukowski, eran aficionados a los juegos en la vida real.

Un ejemplo muy ilustrativo de lo último es la historia de cómo Dostoievski escribió El Jugador. Este libro, que trata sobre los acontecimientos que le ocurren al personaje Alekséi Ivánovich, fue escrito en tan solo veintiséis días. Después de que su editor le pusiese una fecha límite casi imposible de cumplir, el autor acudió a sus propias experiencias para poder crear una historia elaborada y realista. De este modo, cuando Dostoievski narra la pasión por la ruleta de su personaje principal, lo que hace es describirse a si mismo bajo un pseudónimo.

El autor ruso escribió su obra en pleno auge del romanticismo, un estilo literario nacido en una época de múltiples cambios. Así pues, a mediados del siglo XIX, los jugadores de casino buscaban ganar dinero fácil y añadir un toque de emoción a la rutina, tal y como se reflejaría en la literatura de ese tiempo. Otro autor de la época, Hemingway, también fue un jugador declarado. En su adolescencia, empezó a jugar partidas de póker secretas con sus amigos, una afición que crecería al convertirse en adulto. El periodista y escritor de obras como El viejo y el mar, también apostaba constantemente en las carreras de caballos.

El autor Charles Bukowski, que pertenecería a la siguiente generación, fue tal aficionado al juego que incluso dedicó un poema llamado Gamblers (“jugadores” en inglés) a las apuestas. Si avanzamos un poco más en el tiempo, podemos encontrar personajes tan famosos como James Bond. Creado por Ian Fleming, el agente 007 ha destacado en la mayoría de sus aventuras por su dominio de los juegos de casino, cosa que puede verse en sus últimas adaptaciones cinematográficas.

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