Home » CRÓNICAS / CRITICAS » Crónica Love of Lesbian en Murcia

Crónica Love of Lesbian en Murcia

0
Shares
Pinterest Google+

Crónica Love of Lesbian en Murcia

Crónica Love of Lesbian en Murcia

Encontrar el equilibrio entre el incendio más abrasador y la calma que siempre precede a cualquier tempestad que se precio de serlo, debe ser uno de los ejercicios de equilibrismo más complicados del mundo. Excepto para una banda como Love of Lesbian. Ellos, desde los cambios inesperados y el más todavía naciendo en la misma presión del pecho, han convertido esa fina línea que separa el abismo del paraíso en una bandera con la que recorrer el mundo, una marca de la casa que no ha hecho más que crecer desde aquellos primeros trabajos que, con el tiempo, ha alcanzado su justo estatus de maravilla indiscutible.  ¿Acaso han envejecido algo esas joyas llamadas ‘Maniobras de escapismo’ y ‘Cuentos chinos para niños del Japón’? Todo cambió, claro, con aquel inolvidable viaje a ‘1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna)’, uno de esos discos que nacen siendo obras maestras y solamente requieren cierto tiempo para conseguir la inevitable condición de clásico. Y mucho más, empezando por la fascinación colectiva, los números uno inesperados y la reconversión de pequeñas salas en grandes estallidos. Un fenómeno al que la banda respondió doblando la apuesta con ‘La noche eterna. Los días no vividos’, un disco doble en el que mostraban todas y cada una de sus facetas y tras el que decidieron hacer algo tan extraño en estos tiempos como es respirar. Vivir. Descansar. Analizar. Y volver con más aire, más experiencia(s), más ambición, más poesía, más palabras. Resultado: ‘El poeta Halley’, un conjunto de canciones marcadas por una lírica tan extensa como hipnótica que, acompañada por unas melodías perfectamente reconocibles, requerían que los oyentes llevaran a cabo la que suele ser su función principal, escuchar atentamente. Si parpadeas, pierdes un destello. Si te despistas, aquel estribillo ya ha volado por los aires. Pocas veces la palabra madurez estuvo tan justificada.
Y así llegamos a Murcia, tierra sagrada para unos Love of Lesbian que cuentan cada una de sus visitas a la Región con números (y emociones) de éxito absoluto. Por supuesto, la pasada noche en un abarrotado Auditorio Parque de Fofó no fue una excepción, todo lo contrario. En el ambiente se notaba algo especial, y no es cuestión de tirar de tópicos fáciles ni de adornar con azúcar lo que está bordado con sensaciones transparentes, pero hablamos de un concierto en el que todo, absolutamente todo, lo que podía salir bien, salió mejor. Y aquellas dudas que se podían plantear, con la recepción que tendría el público con los nuevos temas, terminaron convertidas en algo más que certezas. Resumiendo, si era la primera vez que acudías a un concierto de Love of Lesbian, te debió resultar complicado diferenciar los himnos de su carrera de las canciones recién llegadas al repertorio. Alucinarás si te digo que explosiones como ‘Bajo el volcán’, ‘Incapacidad Moral Transitoria’ , ‘El Yin y el Yen’ o, la mejor del lote, ‘Contraespionaje’, son más recientes que clásicos de la (inmensa) talla de ‘Allí donde solíamos gritar’, ‘1999’, ‘Universos infinitos’ o esa fiesta colectiva llamada ‘Me amo’.  Pero no te engaño. Ascendidas a última hora, sí, pero ya están optando al título con argumentos más que suficientes.
En cualquier caso, insisto, la clave estuvo en la atmósfera, el estupendo sonido y la conexión, siempre implacable, establecida entre la banda y un público dispuesto a perder las suelas, la garganta y el corazón por el camino. Ya fuera con el luminoso acabado pop de ‘Nadie por las calles’ o la espectacular ‘Los toros en la Wii’; con los bailes inevitables generados por la reivindicable ‘Manifiesto delirista’; con la delicadeza sublime de ‘Los males pasajeros’ y ‘Segundo asalto’; con la grandeza épica de ‘Belice’; o con el acero inoxidable de ‘Algunas plantas’  y ‘Club de fans de John Boy’, el espectáculo era tan indescriptible como una buena canción. Intentar descifrar los secretos, las claves, los elementos que impulsan y definen instantes de belleza tan emocionante como los protagonizados por temas como ‘Oniria e Insomnia’ o ‘Incendios de nieve’, es imposible. Y analizar esos dos regalos finales que fueron ‘Domingo astronómico’ y ‘El poeta Halley’, con la voz del maestro Serrat resonando en cada esquina, sería clavar un bisturí en el milagro. Y eso sí que no. Porque, si Love of Lesbian siguen haciendo que parezca tan fácil después de tantos años, ¿por qué complicarnos la vida? Después de todo, efectivamente, son dos sílabas.
Redacción: Alberto Frutos
Foto (archivo): Rafa Rubiales

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *