Home » CRÓNICAS / CRITICAS » Crónica del concierto de Amaral en Madrid

Crónica del concierto de Amaral en Madrid

0
Shares
Pinterest Google+

Crónica del concierto de Amaral en Madrid

Crónica del concierto de Amaral en Madrid

Wizink Center

28.10.2017

“El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer.”

Borges

Lo confieso, soy un absoluto neófito en Amaral. Evidentemente reconozco sus temas más populares, pero no puedo considerarme ducho en la materia, a pesar de lo cual me parecía muy sugerente asistir al fin de gira de Nocturnal dada la capacidad de arraigo de los zaragozanos en una parte de la cultura y el cancionero popular español. He de decir que, a su favor, tuvieron la capacidad de entretenerme y en ocasiones hasta disfrutar y lo que es más interesante, lograron sobrellevar un espectáculo de dos horas y media con una fluidez inusitada y sin decaimiento de atención. Esto en sí mismo es una gran virtud, porque no siendo fan de la banda, desarrolló un espectáculo que se puede ver con inusitada facilidad para alguien como yo que se aproximaba por primera vez a un concierto suyo.

Esta virtud, que en ocasiones se vio aplacada por momentos que no lograron epatar (como el mini set acústico), alcanzó su apogeo en Estrella de mar y logró alcanzar su cénit en la interpretación de sus dos últimos temas antes de los primeros bises (Chatarra y Hacia lo salvaje) y, por supuesto, aquellos temas que forman parte de la memoria colectiva de, no solo los allí congregados, sino de mucha gente (Como hablar, Sin ti no soy nada, Noches de verano, El universo sobre mi) que no se encontraba en el recinto (lleno hasta la bandera) madrileño. En ningún momento me costó asimilar los temas, todo fluye gracias, sobre todo, a una Eva que tiene secuencias hipnóticas merced a una fuerza avasalladora en el escenario, capaz de eclipsar en bastantes temas la instrumentación de los mismos. El ciclo temático de canciones varía una vez concluida la primera hora de concierto, momento éste en el que se introducen en la exploración de un repertorio menos conocido (que van alternando con sus hits) que parecen no alcanzar la pegada deseada en algunos sectores del público. Temas más elaborados, de letras más alambicadas, donde no hay estribillos claros que, a pesar de la conexión telúrica que tienen Amaral con los suyos, terminan por dispersarse entre gente deseosa de ser zarandeada por el dúo (con primordial banda de acompañamiento).

Este hecho quizás es lo que este marcando esta última etapa de Amaral, esa difícil transición entre un lugar y otro, donde se ambiciona más experimentación sin dejar de mirar al retrovisor. Este complejo tránsito entre una orilla y otra (muy meritorio por otro lado) es la que provoca en este cronista la sensación, y una cierta expectación, por sus siguientes pasos; porque a pesar de vivir un concierto agradable, y esto es solo cuestión personal, no logra pinzar la clavija de la conexión sentimental o emocional. No termina por transmitirme esa cascada de gozo y deleite de los miles de espectadores allí congregados, lo cual resulta altamente admirable y notorio. Habrá que esperar a vislumbrar cuáles son sus próximos pasos, porque, como decía Chopin: El tiempo es la mejor manera de comprobar quién es el instructor más sabio y paciente”.

Galería de imágenes:

Redacción: Juan A. Ruiz-Valdepeñas

Fotos: Mónica Arévalo

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *